El peligro de etiquetar a los niños y niñas

etiquetar a los niños
Etiquetar a los niños: Las personas a menudo tendemos a poner etiquetas a la realidad que nos rodea, esto es algo natural y resulta muy útil ya que las clasificaciones nos permiten ordenar la realdad, prever las situaciones y responder de manera rápida.

Esta tendencia a la clasificación se extiende a las personas, tendemos a etiquetar a las demás personas, y también lo hacemos con los niños y niñas. A menudo, etiquetamos a los niños y niñas,  en numerosas ocasiones hacemos comentarios del estilo: “es muy despistada, su hermano al contrario es muy ordenado”, “….es muy vago, en cambio su hermana es muy aplicada, siempre hace sus tareas” “es muy inteligente, en cambio….es más torpe”

Las etiquetas que aparentemente son inofensivas, ya que supuestamente es una descripción de la realidad, son muy peligrosas, sobre todo cuando las hacemos con los niños y niñas.

 

El peligro de etiquetar a los niños

¿Qué ocurre cuando ponemos etiquetas a los niños y niñas?

Todas las familias tienden a poner etiquetas, las diferencias entre los hijos e hijas, nos sirven para hacer clasificaciones y establecer etiquetas que nos permiten aparentemente prever su comportamiento y de algún modo controlarlo. Pero las etiquetas son muy peligrosas, veamos porque:

  1. Cuando ponemos una etiqueta a un niño, le estamos comparando con otros niños, con sus hermanos, compañeros, primos, etc. Esta comparación puede provocar un sentimiento de infravaloración, y hace que los niños se sientan en constante competición con otros niños. La autoestima del niño se empequeñece. 
  2. Las etiquetas son valoraciones subjetivas de los adultos cercanos al niño. No son del todo ciertas, a menudo, se trata de una simplificación de algunos rasgos del niño, pero no se tienen en cuenta otros rasgos. No podemos definir al niño, ni a ninguna persona por un solo rasgo, por una etiqueta. Esto le limita y le condena a una sola faceta. 
  3. Cuando etiquetamos a un niño, estamos dando por hecho que es así y nuestra actitud será la que consideramos más adecuada para esta forma de ser. Por lo tanto, cuando ponemos la etiqueta, nuestra actitud se adecua a la etiqueta y a menudo incrementamos ese rasgo, o esa etiqueta. 
  4. Incluso las etiquetas que podemos definir como positivas, esconden un peligro. Ya que el niño se ve obligado a cumplir con las expectativas que define la etiqueta, lo que puede crear tensión y minar su autoestima. 
  5. La etiqueta es un obstáculo para el desarrollo de la identidad. El niño aprende a verse y a definirse en función de esa etiqueta y está es solo un rasgo exagerado, en cualquier caso un solo y único aspecto de su identidad, que no siempre se ajusta a la realidad. 

 

El papel de los adultos para evitar las etiquetas.

Aunque poner etiquetas sea una tendencia natural y lógica, es labor de los adultos evitar poner etiquetas a los niños. Los juicios que tenemos sobre los niños no son verdades absolutas, son opiniones subjetivas con las que debemos ser muy cautelosos. Es muy importante prestar atención a las etiquetas y hacer un esfuerzo:

  • Para hacer valoraciones globales, y no basadas en un solo rasgo. 
  • Definir la conducta, pero no a la persona. Por ejemplo:” hoy estas enfadado, en lugar de eres un enfadica”, “hoy no estás haciendo nada, en lugar de decir eres un vago.” 
  • Ampliar nuestra visión y no centrarnos en un único rasgo. 

 

© 2017 El peligro de etiquetar a los niños Celia Rodríguez Ruiz @educa_aprende. Escuela de padres. Educapeques

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